
Fuente: Fototeca Nacional
De los primeros experimentos a la era digital
Por XE2ALA
Hay historias que no solamente se escriben con fechas y nombres. Algunas se escuchan.
Se escuchan en el ruido de fondo de un receptor, en el sonido de un manipulador de CW, en una señal que llega desde cientos o miles de kilómetros de distancia y, sobre todo, en ese momento en que dos personas que jamás se han visto intercambian un saludo a través de las ondas de radio.
Esa es la historia de la radioafición mexicana.
Una historia que comenzó hace más de un siglo, cuando la radio todavía era una tecnología experimental, cuando muchos de los equipos eran construidos por los propios operadores y cuando las llamadas “ondas cortas” eran consideradas por algunos como poco útiles.
Con el paso de las décadas, aquellos experimentadores construyeron una comunidad que hoy continúa comunicándose mediante HF, VHF, UHF, satélites, modos digitales y nuevas tecnologías.
Los primeros pasos de la radio en México
Para entender el nacimiento de la radioafición mexicana tenemos que regresar a los primeros años del siglo XX.
Las primeras experiencias radiofónicas en México ocurrieron alrededor de 1921, aunque existieron pruebas anteriores. Radio Educación conserva documentación histórica que señala que en septiembre de ese año Adolfo Enrique Gómez Fernández, entonces un joven militar, puso en funcionamiento un transmisor de aproximadamente 20 watts.
Pero una cosa era transmitir y otra muy diferente era experimentar.
En aquellos primeros años comenzaron a aparecer personas interesadas no solamente en escuchar las nuevas transmisiones, sino en construir receptores, experimentar con transmisores, estudiar las antenas y descubrir hasta dónde podían viajar las señales.
Ahí comenzó a tomar forma el espíritu que posteriormente identificaríamos como radioafición.
Los primeros experimentadores trabajaban con equipos muy diferentes a los que conocemos actualmente. Las válvulas o tubos electrónicos comenzaban a transformar las posibilidades de la radio y los operadores tenían que aprender prácticamente de todo: electricidad, electrónica, antenas, propagación y construcción.
En muchos casos, el radioaficionado era al mismo tiempo operador, técnico, diseñador y fabricante de su propia estación.
Cuando las “ondas inútiles” comenzaron a sorprender al mundo
Uno de los capítulos más fascinantes de la historia de la radioafición está relacionado con las ondas cortas.
Durante los primeros años de la radio existía la idea de que determinadas longitudes de onda tenían poca utilidad para las comunicaciones a larga distancia.
Los radioexperimentadores demostraron lo contrario.
La documentación histórica de Radio Educación recoge testimonios del ingeniero Pablo Mooser sobre aquellos primeros grupos de experimentadores mexicanos que comenzaron a trabajar con las ondas cortas, descubriendo que podían convertirse en una herramienta extraordinaria para establecer comunicaciones a grandes distancias.
Aquella experimentación no fue exclusiva de México. En diferentes partes del mundo los radioaficionados comenzaron a descubrir las posibilidades de las bandas que posteriormente se convertirían en algunos de los espacios fundamentales de la radioafición.
La radioafición nació, en buena medida, de esa curiosidad:
“¿Qué pasa si lo intentamos?”
La organización de los radioexperimentadores mexicanos
A medida que aumentaba el número de personas interesadas en la radio, comenzó a surgir la necesidad de organizarse.
En 1922 se formó en México una Liga Nacional de Radio y posteriormente surgieron otras organizaciones relacionadas con los radioexperimentadores. Radio Educación documenta que el 13 de julio de 1922 se fundó la Liga Nacional de Radio y que en febrero de 1923 ésta se reorganizó como Liga Mexicana de Radio.
La investigación académica sobre los primeros años de la radio mexicana también documenta el surgimiento del Club de Radiotelefonía y posteriormente la Liga Central Mexicana de Radio, integrada por algunos de los primeros experimentadores del país.
Esto es importante porque demuestra que la radioafición mexicana no apareció simplemente como consecuencia de la llegada de los receptores comerciales.
Desde sus primeros años existió una comunidad de personas interesadas en experimentar, aprender y compartir conocimientos.
1932: nace la Liga Mexicana de Radioexperimentadores
Uno de los grandes acontecimientos de la historia de la radioafición mexicana ocurrió el 10 de enero de 1932, durante la primera Convención Nacional de Radioaficionados.
Ese día nació la Liga Mexicana de Radioexperimentadores, A.C. (LMRE). De acuerdo con documentación histórica publicada por la propia FMRE, la organización fundada en 1932 es el antecedente directo de la actual Federación Mexicana de Radioexperimentadores, A.C. (FMRE).
Una fuente histórica publicada por el Colegio de Ingenieros Mecánicos y Electricistas de Guanajuato señala que Julio Prieto R., XE1AA, fue elegido presidente fundador y que el primer servicio proporcionado por la organización fue el QSL Bureau, utilizando el apartado postal 907. También recoge el lema:
“Por la Patria y la Humanidad.”
La creación de la LMRE representó un paso fundamental.
Los radioaficionados mexicanos ya no eran únicamente experimentadores aislados.
Comenzaban a formar una comunidad organizada.
Los primeros contactos internacionales
Uno de los testimonios históricos más impresionantes se refiere a dos radioaficionados mexicanos:
Francisco Castro Herrera y Carlos González de Cosío.
De acuerdo con el archivo histórico de Radio Educación, en 1933 ambos lograron establecer comunicación por radio con los seis continentes.
Y lo hicieron utilizando transmisores de apenas 50 watts y 25 watts respectivamente.
Hoy estamos acostumbrados a equipos capaces de entregar grandes cantidades de información mediante señales digitales.
Pero imaginar lo que significaba conseguir un contacto intercontinental en la década de 1930, con tecnología construida y ajustada por los propios operadores, permite comprender la dimensión de aquellos experimentos.
Para ellos, cada contacto representaba mucho más que un QSO.
Era una demostración de que la tecnología funcionaba.
La radioafición llega al norte de México
La historia de la radioafición mexicana tampoco se quedó en la Ciudad de México.
Los clubes comenzaron a organizarse en diferentes regiones del país.
Y aquí aparece un capítulo particularmente interesante para quienes vivimos en el norte.
Una referencia histórica conservada por el Club de Radioaficionados Hidrocálidos señala que el 14 de octubre de 1934 se reunieron en Monterrey representantes de diversos clubes de radioexperimentadores, entre ellos agrupaciones de Durango, La Laguna, Saltillo y Monterrey.
También participaron radioaficionados de Torreón, Chihuahua, Nuevo Laredo, San Luis Potosí y Aguascalientes.
Posteriormente, el 21 de abril de 1935, se realizó una segunda reunión en Saltillo, donde se formalizó la llamada División del Norte, con participación de radio clubes de varias entidades.
Estos acontecimientos muestran que Nuevo León tuvo presencia dentro de la organización temprana de la radioafición mexicana.
Monterrey no era simplemente un punto en el mapa.
Era ya un lugar donde los experimentadores se reunían, intercambiaban conocimientos y trabajaban para fortalecer la actividad.
El nacimiento de una tradición que continúa hasta nuestros días
Durante las siguientes décadas la radioafición mexicana fue evolucionando junto con la tecnología.
Los equipos de bulbos fueron dando paso a equipos más compactos.
Llegaron nuevos modos de transmisión.
La onda continua (CW) continuó siendo fundamental.
Posteriormente llegaron la banda lateral única (SSB), la FM, los equipos de VHF y UHF y las comunicaciones mediante repetidores.
La experimentación siguió siendo parte esencial de la actividad.
El radioaficionado podía construir una fuente de alimentación, reparar un transmisor, diseñar una antena, calcular una bobina o modificar un receptor.
La estación de radio era, en muchos casos, un verdadero laboratorio.
La radioafición y las emergencias
Existe otra faceta fundamental de la radioafición mexicana: su capacidad de comunicación durante situaciones de emergencia.
Cuando un desastre interrumpe la infraestructura convencional, las comunicaciones por radio pueden continuar funcionando mediante estaciones independientes, baterías, generadores y antenas improvisadas.
Esta característica ha hecho que los radioaficionados participen históricamente en tareas de comunicación durante emergencias y desastres.
En febrero de 2026, Naciones Unidas en México publicó un artículo dedicado precisamente al papel de los radioaficionados mexicanos durante terremotos, huracanes y otras situaciones en las que pueden fallar las comunicaciones convencionales.
La esencia sigue siendo la misma que hace cien años:
tener la capacidad de comunicarse cuando otras opciones no están disponibles.
De la LMRE a la FMRE
La organización nacional también evolucionó.
La Liga Mexicana de Radioexperimentadores permaneció como una de las instituciones fundamentales de la radioafición mexicana y posteriormente cambió su denominación.
En 1988 pasó a denominarse Federación Mexicana de Radioexperimentadores, A.C.
La FMRE señala que actualmente agrupa asociaciones estatales y organizaciones vinculadas con instituciones como la UNAM y el IPN, y representa a México ante la International Amateur Radio Union (IARU).
La existencia de una organización nacional permitió mantener una representación de los radioaficionados mexicanos ante autoridades nacionales y organismos internacionales.
Nuevo León: una historia que todavía se está escribiendo
La historia de Nuevo León merece, por sí sola, un artículo completo.
La presencia de clubes y radioexperimentadores en Monterrey desde las primeras décadas de la radio demuestra que nuestra región participó desde temprano en el desarrollo de esta actividad.
Décadas después, la tradición continuó.
La Asociación de Radioexperimentadores de Nuevo León, A.C., identificada con el distintivo XE2NL, aparece incluso en los registros internacionales de clubes de radioaficionados.
Monterrey también volvió a ser sede de importantes actividades nacionales. En 2012, la Convención Nacional de Radioaficionados se realizó en Monterrey y fue organizada por la Asociación de Radioexperimentadores de Nuevo León.
Y ésta es quizá una de las partes más bonitas de nuestra historia:
La radioafición de Nuevo León no pertenece solamente al pasado.
Continúa activa.
Cada antena instalada en una azotea, cada repetidor, cada estación de HF, cada contacto en VHF o UHF y cada proyecto electrónico construido por un radioaficionado forma parte de esa misma tradición.
De los bulbos a FT8, DMR y los satélites
La tecnología cambió radicalmente.
Un radioaficionado de los años treinta difícilmente podría imaginar una estación moderna.
Hoy podemos trabajar HF mediante modos digitales como FT8, intercambiar datos mediante APRS, utilizar redes digitales como DMR, experimentar con D-STAR, comunicarnos mediante satélites e incluso construir estaciones controladas por computadoras y microcontroladores.
Los equipos modernos incorporan procesadores digitales de señal, filtros digitales, pantallas táctiles y capacidades que hace décadas habrían parecido ciencia ficción.
Pero existe algo que no ha cambiado:
la curiosidad.
El radioaficionado sigue preguntándose:
¿Hasta dónde puedo llegar?
¿Puedo escuchar esa señal?
¿Qué antena funcionará mejor?
¿Puedo construirlo yo mismo?
¿Puedo comunicarme con alguien al otro lado del mundo?
La radioafición mexicana en la actualidad
La radioafición continúa siendo un servicio de comunicación basado en la experimentación, el aprendizaje y la comunicación entre personas.
El marco regulatorio mexicano ha evolucionado con el tiempo. Actualmente la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones mantiene un Registro Público de Concesiones y una base de datos específica de radioaficionados.
Los registros actuales muestran que las autorizaciones para radioaficionados contemplan el servicio de aficionados y el servicio de aficionados por satélite, con carácter personal y sin fines de lucro.
Además, los lineamientos publicados en 2026 contemplan aspectos como distintivos de llamada, zonas de operación y la participación de radioaficionados en comunicaciones de apoyo durante situaciones de emergencia o desastre.
Es decir, la radioafición mexicana continúa adaptándose al entorno tecnológico y regulatorio del siglo XXI.
¿Qué será de la radioafición?
Ésta es probablemente la pregunta más interesante.
¿Desaparecerá la radioafición ahora que existen internet, teléfonos inteligentes, redes sociales y comunicaciones satelitales comerciales?
La historia parece mostrarnos otra cosa.
La radioafición nunca dependió exclusivamente de que la radio fuera la forma más rápida o sencilla de comunicarse.
Su valor está en aprender cómo funcionan las comunicaciones y experimentar con ellas.
Un radioaficionado puede utilizar un transceptor comercial o construir uno.
Puede hacer un contacto mediante CW, SSB o FT8.
Puede instalar una antena de hilo en su casa o construir una antena direccional.
Puede comunicarse mediante un repetidor, un satélite o experimentar con nuevos sistemas digitales.
La tecnología cambia.
La curiosidad permanece.
Una historia que todavía no termina
Hace más de cien años, algunos mexicanos comenzaron a experimentar con una tecnología que todavía estaba dando sus primeros pasos.
Construyeron equipos.
Levantaron antenas.
Intercambiaron conocimientos.
Crearon clubes.
Organizaron asociaciones.
Establecieron contactos internacionales.
Y dejaron una tradición que llegó hasta nosotros.
Hoy, cuando un radioaficionado mexicano enciende su equipo y escucha el ruido de la banda, está escuchando algo más que estática.
Está escuchando más de un siglo de historia.
La historia de personas que decidieron mirar hacia el cielo, construir una antena y descubrir qué había más allá del horizonte.
Y mientras exista alguien dispuesto a experimentar, aprender y decir:
“¿Me copias?”
la historia de la radioafición mexicana continuará escribiéndose.
Línea del tiempo de la radioafición en México
| Año | Acontecimiento |
|---|---|
| 1921 | Se realizan las primeras transmisiones radiofónicas mexicanas documentadas. |
| 1922 | Se organiza la Liga Nacional de Radio. |
| 1923 | Surgen nuevas organizaciones de radioexperimentadores y la Liga Central Mexicana de Radio. |
| 1924 | Se establecen internacionalmente bandas destinadas a los aficionados, según testimonios históricos de la época. |
| 1932 | Se funda la Liga Mexicana de Radioexperimentadores. |
| 1933 | Radioaficionados mexicanos consiguen comunicación con los seis continentes. |
| 1934 | Se realiza en Monterrey una reunión de clubes del norte del país. |
| 1935 | Se formaliza la llamada División del Norte de radioexperimentadores. |
| 1988 | La LMRE cambia su denominación a Federación Mexicana de Radioexperimentadores. |
| 2012 | Monterrey recibe la Convención Nacional de Radioaficionados. |
| 2026 | La regulación y los registros de radioaficionados continúan actualizándose bajo la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones. |
Fuentes históricas consultadas
- Radio Educación – Secretaría de Cultura, archivos históricos sobre los orígenes de la radio en México y entrevistas con el ingeniero Pablo Mooser.
- Federación Mexicana de Radioexperimentadores, A.C. (FMRE) – historia institucional y representación internacional.
- Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) – Registro Público de Concesiones y base de datos de radioaficionados.
- Naciones Unidas en México – papel de los radioaficionados mexicanos en situaciones de emergencia.
- Documentación histórica sobre la organización de los clubes de radioexperimentadores del norte de México.
